SIGNIS
"Era un oasis tranquilo en un mundo de tragedia." — Marià Manent, "El vel de Maia", 19 de enero de 1937
Montseny = mont [montaña] + signis [señal]
Cuando los romanos viajaban por el Mar Mediterráneo y avistaban el macizo del Montseny, este les señalaba su proximidad a la ciudad de Barcelona.
Yo, siendo pequeña, avistaba el Montseny desde la casa de mis abuelos; estaba cerca y lejos, era eterno pero desconocido, como un tótem. Casi siempre lo pasaba de largo para recorrer montañas más altas, casi siempre le daba la espalda: prefería habitar la ciudad. Mi imaginario urbanita sobre el Montseny se reducía a los hayedos dorados por el otoño, a pixapins y buscadores de setas, a rostros arrugados de pastores que solo existían en los libros de tapa dura.
Signis, que proviene de sewk [seguir], atiende a un llamado ignorado desde la niñez. Es una travesía desesperada entre hilos y señales, un rizoma, una investigación etnográfica sin rigor que satisface la sed cosmopolita, la curiosidad por descubrir qué se esconde más allá del final de los caminos, dentro del bosque. Es una huida de la ciudad —y de una misma—, un choque, una confusión que deriva en bucle: la búsqueda se vuelve un proceso sin fin. Es un deambular motorizado, mediado por la captura de imágenes a través de múltiples y diversas cámaras, carretes y sensores. A más fotografías, mayor comprensión del territorio, quería creer.
Hasta que un día el tiempo lineal y productivo se deshizo frente a los castaños centenarios y a las historias de la guerra de la Lola de Cal Sant, también centenaria. Ese día el tiempo se volvió habitable y las vivencias perdurables para la memoria del corazón. Al final del camino lo que había era silencio. Ahora, las cimas del Montseny se han convertido en refugio, no ya de una guerra, sino de un mundo furioso y ruidoso que nos sacude cuando nos proponemos vivirlo en paz.
Ahora observo mi casa desde el Montseny, mi casa desde mi casa. Cuando me desplazo hacia el norte y lo dejo a mis espaldas, este ya no me indica la cercanía a la ciudad condal; ahora me señala el hogar que dejas atrás cuando sales de viaje. Un lugar en el que ser fotógrafa.
Signis se inició en 2016 en el marco de terralab.cat, con una residencia de investigación en la masía El Puig de la Diputación de Barcelona. Desde entonces, sigue creciendo con nuevas fotografías realizadas durante mis prospecciones por el Montseny.